Tuve que hacerlo

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Sus manos estaban sucias,

su cara descolorida y desgarrada,

quiso arrancarse la piel,

morder su alma,

dejar la sangre estancada,

pero ¿Quién era aquel ente tan patético y olvidado?

...era mi reflejo,

descompuesto y aterrado,

un ente decepcionado o culpable de su propio destino.

¿Qué he hecho, te he dañado?

que pregunta tan estúpida,

ya me he matado y me arrepiento,

Ya no quiero mirar mi sangre ardiente, derramada y podrida.

Quiero hundirme, pues mi dulce venganza he escogido

aunque el corazón se me caiga a pedazos

Debo una vez más destruirlo.
Melpómene.