
Sigues susurrando con persistencia...
quieres que sea parte de ese mundo subterráneo lleno de gusanos tuyos,
quieres que sea parte de ese mundo subterráneo lleno de gusanos tuyos,
quieres que junto a ti, me pudra en tu fosa llena de huesos corroídos,
vienes a buscarme y me obligas sin hacerlo a tomar un puñal, haces que lo entierre hasta perder los sentidos llenos de dolor incierto,
después cierras mis ojos...
después cierras mis ojos...
¡que alma tan gélida! exclamas,
y vuelves a susurrar en mi oído que sólo vienes a redimir mis dolores,
te ves hermosa con tu mirada severa y yo cegada me hundo en tu silencio,
en tu vacío y en tus fuertes ganas de llevarme a esos valles negros...
Me tientas y haces que repudie la vida,
me ofreces el camino más bello (el más fácil, según los fuertes)
pregunto para asegurarme
¿muerte eres tú?
¿muerte eres tú?
y sonríes pálidamente,
anhelando que corte antes de que el agua se enfríe...
y una vez ya mi piel hecha girones
vuelves a huir como bella cobarde que eres
y me dejas llena de cicatrices.
Melpómene.


