Melpómene, the muse of Tragedyby Elisabetta Sirani. 1638-1665
Yo camino sobre esas piedras
Camino donde mis pies pálidos sangran
Debajo de todos estos colores que bañan el mundo
Yo no soy color.
Estoy ausentada de la luz anhelando probar esa fruta de enna
La misma que comió Perséfone (pobre infeliz)
La misma que desprecié para no someterme a Hades.
Soy esa mujer trágica parida por la maldad,
Parida por el dolor,
Parida por los horrores más despreciados de la tierra.
Yo soy de esas que no encuentra consuelo en las puestas de sol.
Soy de esas que no encuentra consuelo en la fe
Soy de esas que inspiran a los desdichados dulcemente a escribir sus miserias.
Soy musa, musa de la tragedia.
Agredida por los que se creen fuertes
Despreciada por los soberbios
Escupida por los hipócritas que ocultan sus derrotas
Pisoteada por los que creen ser felices
Y amada por los débiles que se ahogan con su llanto.
Soy mujer, mujer que condena al vulgar,
Que esclaviza las almas.
Soy la misma que condenó a Penélope por su desdén
La misma que castigo a Afrodita
La misma que escupió a Zeus.
Soy la que cultiva flores de los que beben sangre
Y los destruye con la mirada severa
Soy sabia porque he visto, sé y conozco (conozco demasiado)
De ti, de mi, del mundo, de los hombres (pobres infelices).
Soy la madre de las sirenas y de las Gorgonas
Soy la madre de todos los desastres
Porque yo, sí ¡yo influí en Pandora!
Camino donde mis pies pálidos sangran
Debajo de todos estos colores que bañan el mundo
Yo no soy color.
Estoy ausentada de la luz anhelando probar esa fruta de enna
La misma que comió Perséfone (pobre infeliz)
La misma que desprecié para no someterme a Hades.
Soy esa mujer trágica parida por la maldad,
Parida por el dolor,
Parida por los horrores más despreciados de la tierra.
Yo soy de esas que no encuentra consuelo en las puestas de sol.
Soy de esas que no encuentra consuelo en la fe
Soy de esas que inspiran a los desdichados dulcemente a escribir sus miserias.
Soy musa, musa de la tragedia.
Agredida por los que se creen fuertes
Despreciada por los soberbios
Escupida por los hipócritas que ocultan sus derrotas
Pisoteada por los que creen ser felices
Y amada por los débiles que se ahogan con su llanto.
Soy mujer, mujer que condena al vulgar,
Que esclaviza las almas.
Soy la misma que condenó a Penélope por su desdén
La misma que castigo a Afrodita
La misma que escupió a Zeus.
Soy la que cultiva flores de los que beben sangre
Y los destruye con la mirada severa
Soy sabia porque he visto, sé y conozco (conozco demasiado)
De ti, de mi, del mundo, de los hombres (pobres infelices).
Soy la madre de las sirenas y de las Gorgonas
Soy la madre de todos los desastres
Porque yo, sí ¡yo influí en Pandora!


