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Amo tus cantos desmedidos,
amo tu independencia
y tus ganas de amar.
No sé que haría
si no me llorarás
esas largas noches en la ventana.
No sé que haría sin tus ojos
y sin tus maullidos melancólicos.
Eres compañía sin abrazar.
Tú sin hablar,
tienes la palabra deseada.
Eres lo mejor de ti mismo
y lo más bello que tienes
es que dentro de tu inocencia no lo sabes.
Disfrutas el cariño más que un niño.
Disfrutas de las cosas simples
mucho más de lo que cualquiera pudiera disfrutar.
Eres la sabiduría pura,
pura sabiduría.
Eres mi amante fiel,
mi amigo,
mi gato.

Frente al mar

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Oh Mar, enorme mar, corazón fiero
de ritmo desigual, corazón malo,
yo soy más blanda que ese pobre palo
que se pudre en tus ondas prisionero.

Oh mar, dame tu cólera tremenda,
yo me pasé la vida perdonando,
porque entendía, mar, yo me fui dando:
"Piedad, piedad para el que más ofenda".

Vulgaridad, vulgaridad me acosa.
Ah, me han comprado la ciudad y el hombre.
Hazme tener tu cólera sin nombre:
Ya me fatiga esta misión de rosa.

¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena,
me falta el aire y donde falta quedo,
quisiera no entender, pero no puedo:
es la vulgaridad que me envenena.

Me empobrecí porque entender abruma,
me empobrecí porque entender sofoca,
¡Bendecida la fuerza de la roca!
Yo tengo el corazón como la espuma.

Mar, yo soñaba ser como tú eres,
allá en las tardes que la vida mía
bajo las horas cálidas se abría...
Ah, yo soñaba ser como tú eres.

Mírame aquí, pequeña, miserable,
todo dolor me vence, todo sueño;
mar, dame, dame el inefable empeño
de tornarme soberbia, inalcanzable.

Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza,
¡Aire de mar!... ¡Oh tempestad, oh enojo!
Desdichada de mí, soy un abrojo,
y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.

Y el alma mía es como el mar, es eso.


Ah, la ciudad la pudre y equivoca
pequeña vida que dolor provoca,
¡Qué pueda libertarme de su peso!

Vuele mi empeño, mi esperanza vuele...
La vida mía debió ser horrible,
debió ser una arteria incontenible
y apenas es cicatriz que siempre duele.

Poema de Alfonsina Storni.

Tú y yo, el mismo peso

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Y yo que pensé que era yo la que me había tropezado más...
y yo que pensé que tu te quejabas y llorabas porque sí
y yo que pensé que eramos diferentes y por eso nos mordíamos
y yo que te odie tantas veces,
pero llevamos la misma cruz.
las mismas cicatrices en nuestra piel
eres mi madre.
No tienes la culpa, ni yo
si te quieres rendir, me rendiré contigo
si no quieres vivir, yo tampoco.


Última salida: vida

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No puedo negar mi pasado y me siento orgullosa de él a pesar de todas mis caídas, nuestras caídas a quienes me acompañaron, siempre las querré, a ustedes les dejo esta canción. (Hermana bitch, tú más que nadie lo recordará).

Lacrimosa - Letzte Ausfahrt: Leben


y ahora soy un extraño
quien ha partido de los que lo quieren
y muy lejos
y yo he pasado lejos
de la última salida que a penas sí se ve,
en este puente que apenas me aguanta a mi.

Última salida: vida
por el invierno de mi alma
sólo un pequeño paso es lo que se necesita
y estoy caminando en nuevos lugares.

Y si me atrevo a hablar
no podrán escuchar, ni entender
y pues me mantengo callado
y si me atrevo a reir
el gozo se esfuma y sin dividirse,
porque ellos no sienten por mi.

Última salida: vida
por el invierno de mi alma
sólo un pequeño paso es lo que se necesita
y estoy caminando en nuevos lugares.

Y cuando quiero dibujar cerca,
dibujos solitarios, nos dibujan alejados
y cuando los quiero tocar
pierdo mi balance.

Última salida: vida
por el invierno de mi alma
sólo un pequeño paso es lo que se necesita
y estoy caminando en nuevos lugares.

A mi suicida hermana bitch y nuestra ciudad doliente

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¿Cuántas veces nos deslizamos por el frío asfalto de la gran Alameda esperando algo que cambiará el sentido?
Ya casi ni recuerdo esas risas ebrias en las que tu y yo perdiamos la razón de tanta lágrima ahogada.

¿Te acuerdas de esas noches tristes llenas de químicos que nos ayudaron a sobrevivir?

ahora estas tan lejos.

Espero que recuerdes tanto como yo, esas noches llenas de joy division, esas noches en las que podíamos caer intoxicadas en un hospital y ya nada importaba más que escapar un rato. Esos ratos, no momentos. Esos ratos eternos en los que caminabamos exponiendonos a tantas cosas y a nada.

¿Recuerdas esos besos sin rostros?

¿Recuerdas las noches que no recordamos?


Te extraño.