El tiempo no perdona, yo tampoco, por lo tanto: no soy divina

|

Vuelves con la mirada tardía
con la voz rota de tanto rogar
No quieres victimizarme,
pero tú te vuelves víctima
no quieres suplicar,
pero estás de rodillas frente a mi llorandome los pies.
Arrepentido.
Pasó tanto tiempo y ¿qué?
yo me decepcioné de ti
(descubriste tarde mis pesadillas)
Ahora soy un fantasma que vaga entre tus sueños
Soy el personaje perfecto de un libro que te enamora
soy una mujer, toda una mujer deshecha.
y pasó tanto tiempo.
al menos para mi
al menos para ti.
Ahora querido,
recoje tus pedazos que hoy el fantasma te libera
ya no visitaré tus sueños.

¡Ah! y Si te herí, lo siento
nunca pensé en vengarme.


Melpómene.

Siento que me vuelvo más débil

|
(Cementerio General de Santiago, Chile.
capturada por Melpómene)

Hoy no me ahogas
no escucho tu alma
tu corazón ya no está atado
sólo disfruto de tu silencio.
Ya no me quedan ni tus recuerdos,
ni siento el sabor de tus besos,
y el dolor no me adormece en tus brazos,
pero todavía me llueves en los ojos.
Melpómene.

Louise

|

Hoy en particular es un día muy triste, tanto que ni las palabras alcanzan a describir la herida que siento, tanto que he descuidado mis letras y ya no tengo ganas de desahogarme en ellas.

Cuando iba en el metro después de que me despedí de ti, sonó Louise y solté algunas lágrimas amargas, porque recuerdo la tarde lejana de un parque dominical, tarde en la que tú y yo escuchamos está canción, canción que por supuesto no conocías, me mirabas extrañado porque tu nombre no calzaba con el de la letra y porque la música no era de tu agrado... ojalá ahora lo entiendas.

Al parecer, hace mucho tiempo
Louise
Voy a recordar siempre este día

Me arrastré sobre mis rodillas
rogándote decir

Tú me hiciste temblar
Tú me hiciste temblar

Ahora hago lo más fuerte
pienso pensamientos solitarios
perdonando
perdonándote
Louise

Nada en absoluto
No pensar en ti
Nada en absoluto
No niego que no es verdad
Louise

Siento que me vuelvo más débil
en una vida sombría en olas
siento que me hundo profundamente
dentro de las oscuras carvenas
no hay nada en absoluto
para encontrar un camino.

Louise, Louise, Louise
Mi corazón utilizado para golpear
Ahora sólo llora
Louise, Louise, Louise
descuida la ciudad duerme
y yo estoy atolondrada en la calle

Estoy temblando
dentro de las cosas más extrañas,
pensamientos solitarios
y perdonándote Louise
porque tú me prometiste
tú me dijiste,
me dijiste mentiras
Louise, Louise, Louise
(Mi cuerda no es sólo para adorar, tengo que decir, es mi única alternativa)
Louise déjame, déjame
ya no interfieras más
Louise



Clan of xymox.

Otra vez vuelves a huir

|


Sigues susurrando con persistencia...
quieres que sea parte de ese mundo subterráneo lleno de gusanos tuyos,
quieres que junto a ti, me pudra en tu fosa llena de huesos corroídos,
vienes a buscarme y me obligas sin hacerlo a tomar un puñal, haces que lo entierre hasta perder los sentidos llenos de dolor incierto,
después cierras mis ojos...
¡que alma tan gélida! exclamas,
y vuelves a susurrar en mi oído que sólo vienes a redimir mis dolores,
te ves hermosa con tu mirada severa y yo cegada me hundo en tu silencio,
en tu vacío y en tus fuertes ganas de llevarme a esos valles negros...
Me tientas y haces que repudie la vida,
me ofreces el camino más bello (el más fácil, según los fuertes)
pregunto para asegurarme
¿muerte eres tú?
y sonríes pálidamente,
anhelando que corte antes de que el agua se enfríe...
y una vez ya mi piel hecha girones
vuelves a huir como bella cobarde que eres
y me dejas llena de cicatrices.



Melpómene.

La mayor riqueza del ser humano la aprendí contigo

|


Nunca quise ser como tú, sin embargo, nuestra sangre nos tira como dos cadenas fuertemente atadas. No quería tener tu mirada severa y transparente, no quería poseer tu belleza extravagante, tu autoritarismo o tus excusas para abandonarme y luchar por tu "libertad", no, yo no quería ser como tú y ahora que te vas, ahora que me dejas en paz y ya no tengo tus gritos en mi cabeza deseo más que nunca retenerte, pedirte que no me dejes sola, que me grites, que me golpees, que me contengas en tu pecho como esas pocas veces que lo hiciste cuando me viste destruida... pero claro, tú siempre tienes la razón, así como me lo dijiste con voz entrecortada en la micro "la mayor riqueza del ser humano es la libertad" y me miraste con los ojitos esperanzados antes de bajarte en el paradero 31. Yo quedé descolocada cuando dijiste que me amabas, creo que hace un par de años no brotaba esa palabra de tu boca (desde que me gradué de cuarto medio) y no atiné a decir nada más que "yo también te amo", luego te acercaste a la puerta y te despediste con el cuello lleno de lágrimas estancadas, balanceando tu mano de un lado a otro.
A la mañana siguiente me despertaste con tus maletas hechas, exactamente a las 7 de la mañana me miraste y me dijiste "ya me voy, por favor cuidate, cuidate mucho" y cerraste la puerta. Tus palabras sonaban a un "no me condenes". Luego, somnolienta tirada en la cama, me di vuelta, me tape con el cobertor hasta la cabeza y pensé "mamá no te preocupes, nunca te condenaría, porque la mayor riqueza del ser humano es el amor" y llore hasta que el sueño me volvió a vencer.


Melpómene.

Life is a pigsty (La vida es una porquería)

|
(ésta es a mi parecer una de las mejores letras de Morrissey y porque no decirlo, una de sus más bellas canciones que quiero compartir ahora, pues llega a lo más profundo de mi, porque recuerdo momentos muy lindos y tristes vividos especialmente con una persona).

El mismo y viejo S.O.S
Pero con fortunas rotas completamente nuevas
Y una vez más, recurro a ti
Una vez más, lo hago.

El mismo y viejo S.O.S
Pero con fortunas rotas completamente nuevas
En el fondo soy el mismo
Pero esto seguramente ya lo sabías...

La vida es una porquería
La vida es una porquería
La vida es una porquería
La vida es una porquería
La vida, la vida es una porquería
La vida, la vida es una porquería
La vida, la vida es una porquería
La vida es una porquería.
Y si no sabes esto...entonces, ¿qué es lo que sabes tú?
Cada segundo de mi vida, sólo vivo por ti.
Y puedes dispararme,Y puedes tirarme de un tren
Lo sigo manteniendo
Lo sigo manteniendo.

La vida, la vida es una porquería
La vida es una porquería.

Y he estado cambiando de marchas durante toda mi vida
Pero en el fondo sigo siendo el mismo
Seguramente esto lo sabías
No puedo alcanzarte
No puedo alcanzarte
Ya no puedo alcanzarte...

¿Puedes detener el tiempo por favor?
¿Puedes detener el dolor?
Siento demasiado frío
Y ahora siento demasiado calor otra vez...

¿Puedes detener este dolor?
¿Puedes detener este dolor?
Incluso ahora, en la hora final de mi vida,
Me estoy enamorando de nuevo
Una vez más,

Incluso ahora, en la hora final de mi vida,
Me estoy enamorando de nuevo
Una vez más
Una vez más
Una vez más
Me estoy enamorando de nuevo
Una vez más
Una vez más
Una vez más...



Morrissey.

Sé lo que deseas...

|


Sé lo que deseas.
Deseas que te mate.
Sé que quieres que te ahogue en suspiros
que te envenene con besos y caricias
que beba hasta tu última gota de sangre,
pero no te preocupes,
yo me encargaré
de que el dolor te adormesca en mis brazos.
Haré que te pesen tanto los ojos,
que ya jamás querras (podrás) despertar.



 

Estatua

|
(Fotografía de Robert Doisneau)


Tenebrosos suplicios de mi alma acosan mi melancolía,
que cada vez más destroza...
olvida falsas agonías
no querrás morir en tu maldita ternura.
Tú y tu cantar silencio mortal.
Tu mirada opaca resplandeciente
tu posición actual y tu piel
te hacen parecer tan firme como una estatua,
una estatua que no escucha lo que su corazón quiere gritar.
Eres todo tan perfecto que sólo te mereces un bendito altar
para darte las gracias,
por haberme convertido en la misma estatua que eres hoy.
una estatua que no siente su alma
y no escucha su corazón...
una estatua que se alimenta de tu sombra
sedienta de tu sangre y de tu frío corazón,
pero tú simplemente no te das cuenta,
pues eres una estatua ciega.
Así al frente tuyo suspiro profundamente, inhalo mi dolor...
dolor que no siento, puesto que he perdido los sentidos, gracias a ti.
Pobre ente que hicieron de ti
y ¿Qué queda de mi?
sólo una estatua melancólica, fría y sedienta
una estatua que espera,
espera de ti sólo una dulce gota de sangre,
sólo un suspiro y un corazón.





Melpómene.

Cansada de esperar afuera de la tumba

|
Cementerio General
(capturada por Melpómene)

Recibe este cadáver,
Yo te ofrezco mi carne
Te ofrezco mis huesos,
Pero por favor ya no me hagas volver.
Recíbeme en tu tumba profunda
Ahí podré encontrar el consuelo
Porque ya no soporto este mundo
Este mundo tan sombrío,
que me devora a través de sus laberintos
Que me bebe hasta la última gota de sangre
Y no es locura lo que siento
Es la nada "su nada" la que me devora.

Melpómene.

Pensando que me llevarás a mi No-existencia

|
Cementerio Católico
(Capturada por Melpómene)

Cúrame

|



Háblame
que no te oiga
Quiéreme
que yo no sepa
Cuídame
que no te vea
No me mires,
no me escuches haz de cuenta que no existo
Cúrame,
que no sane
Vierte en mi tu indiferencia
Cálmame
que en mi se agite
el deseo como un fuego
y me muera por besarte
Llámame
no me respondas
sáciame
que no me alcance
Déjame,
que yo me rinda
que te siga
que te ruegue
que después te de la espalda
Cúrame.



Morfeo

|

Cerré una vez más mis ojos, está vez para no despertar, otra vez soñaba contigo...
Me mirabas débilmente y tus bellos ojos brillaban, recuerdo que me besabas como nunca antes y que de pronto te empuje, te golpeé, no sé muy bien por qué, pero retrocedí y el odio corrió por mis venas, odio porque me haces amarte y eres sólo una bendita ilusión maldecida.
Sigo durmiendo, sigo entre tus brazos mi querido Morfeo, eres como una fantasía frustrada, pero tan hermoso, tanto... me palpabas con tanta tristeza, así como si tú tuvieras miedo de que yo despertará. Hasta que abrí los ojos, desperté y te seguí inventando con mi desolación, después te volví a buscar en mi almohada, pero ya no, ya no volví a soñar contigo.
Melpómene.

Avverto la tua presenza

|




Aunque siento que tu presencia
Esta cargada de terror,
Tú esclavizas mi alma,
Maldito seas condenado
Porque te condenaste al deshonrar tus labios
Cuando besaste los míos.
Melpómene.

Tuve que hacerlo

|



Sus manos estaban sucias,

su cara descolorida y desgarrada,

quiso arrancarse la piel,

morder su alma,

dejar la sangre estancada,

pero ¿Quién era aquel ente tan patético y olvidado?

...era mi reflejo,

descompuesto y aterrado,

un ente decepcionado o culpable de su propio destino.

¿Qué he hecho, te he dañado?

que pregunta tan estúpida,

ya me he matado y me arrepiento,

Ya no quiero mirar mi sangre ardiente, derramada y podrida.

Quiero hundirme, pues mi dulce venganza he escogido

aunque el corazón se me caiga a pedazos

Debo una vez más destruirlo.
Melpómene.

El amor mediocre

|
María Luisa Bombal. Obra de Jorge Larco

El árbol


(Fragmento)

"Chopin y la lluvia que resbala por las hojas del gomero con ruido de cascada secreta, y parece empapar hasta las rosas de las cretonas, se entremezclan en su agitada nostalgia.
¿Qué hacer en verano cuando llueve tanto? ¿Quedarse el día entero en el cuarto fingiendo una convalecencia o una tristeza? Luis había entrado tímidamente una tarde. Se había sentado muy tieso. Hubo un silencio.
—Brígida, ¿entonces es cierto? ¿Ya no me quieres?
Ella se había alegrado de golpe, estúpidamente. Puede que hubiera gritado: "No, no; te quiero, Luis, te quiero", si él le hubiera dado tiempo, si no hubiese agregado, casi de inmediato, con su calma habitual:
—En todo caso, no creo que nos convenga separarnos, Brígida. Hay que pensarlo mucho.
En ella los impulsos se abatieron tan bruscamente como se habían precipitado. ¡A qué exaltarse inútilmente! Luis la quería con ternura y medida; si alguna vez llegara a odiarla, la odiaría con justicia y prudencia. Y eso era la vida. Se acercó a la ventana, apoyó la frente contra el vidrio glacial, Allí estaba el gomero recibiendo serenamente la lluvia que lo golpeaba, tranquilo y regular. El cuarto se inmovilizaba en la penumbra, ordenado y silencioso. Todo parecía detenerse, eterno y muy noble. Eso era la vida. Y había cierta grandeza en aceptarla así, mediocre, como algo definitivo, irremediable. Mientras del fondo de las cosas parecía brotar y subir una melodía de palabras graves y lentas que ella se quedó escuchando: "Siempre". "Nunca"...
Y así pasan las horas, los días y los a os. ¡Siempre! ¡Nunca! ¡La vida, la vida!"

María Luisa Bombal





Caminos del espejo

|


I

Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto.

II

Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde filoso de la noche.

III

Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia.

IV

Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene.

V

Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para hacer de mí la ofrenda, el ramo que abandona el viento en el umbral.

VI

Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste.

VII

La noche de los dos se dispersó con la niebla. Es la estación de los alimentos fríos.

VIII

Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo.

IX

Caer como un animal herido en el lugar que iba a ser de revelaciones.

X

Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé. Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro.

XI

Al negro sol del silencio las palabras se doraban.

XII

Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla.

XIII

Aun si digo sol y luna y estrella me refiero a cosas que me suceden. ¿Y qué deseaba yo? Deseaba un silencio perfecto.Por eso hablo.

XIV

La noche tiene la forma de un grito de lobo.

XV

Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy. Peregrina de mí, he ido hacia la que duerme en un país al viento.

XVI

Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quién me aguardaba no vi otra cosa que a mí misma.

XVII

Algo caía en el silencio. Mi última palabra fue yo pero me refería al alba luminosa.

XVIII

Flores amarillas constelan un círculo de tierra azul. El agua tiembla llena de viento.

XIX

Deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo, he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.





Alejandra Pizarnik

Dientes de flores, cofia de rocío...

|
Último poema antes de suicidarse.

Dientes de flores, cofia de rocío,

manos de hierbas, tú, nodriza fina,

tenme prestas las sábanas terrosas

y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.

Ponme una lámpara en la cabecera;

una constelación, la que te guste;

todas son buenas, bájala un poquito.

Déjame sola; oyes romper los brotes...

te acuna un pie celeste desde arriba

y un pájaro te traza unos compases

para que olvides... Gracias... Ah, un encargo:

si él llama nuevamente por teléfono

le dices que no insista, que he salido.
Alfonsina Storni.

Estoy condenada y muerta para el mundo

|
Cementerio Católico
(capturada por Melpómene)

También me pasa a mi

|

Tú crees que yo soy tu sanación, pero no soy ninguna santa, te gusta mi voz, pero no es melodía,
te gusta mirame, pero no soy ninguna obra de arte.
Y aún así me buscas... sabiendo perfectamente que yo soy tu tormenta
No sé si eres masoquista o realmente el amor te brota por los poros
al menos cuándo me abrazaste sentí que caería y moriría en tus brazos
porque ni cuándo estabamos juntos me abrazaste con tanto amor y tanta desesperación,
no me querías dejar ir, tus ojos lloraban pero ¿sabes? a veces yo también siento que no tengo a nadie.



Melpómene.
|

A veces, en días como estos deseo ser una niña, retroceder tanto el tiempo...
Antes de los ocho años o después.
Quisiera borrar tantas cosas, tantas marcas que pasan por mi cuerpo, tantos fantasmas, tanto dolor, tanta cicatriz, pero... el tiempo no perdona.
A veces creo que dormir por mucho tiempo (indefinido, muy indefinido) me llevaría nuevamente a esos momentos, porque fui tan feliz... tanto (son los únicos momentos felices que recuerdo comiendo tierra).

Melpómene.

Sálvese quien pueda

|


Si fui amarga fue por la pena.
El capitán gritó "Sálvese quien pueda"
y yo, sin pensarlo más, me lancé al agua,
como ávida nadadora
como si siempre hubiera estado esperando ese momento,
el momento supremo de soledad
en que nada pesa
nada queda ya
sino el deseo impostergable de vivir;
me lancé al agua, es cierto, sin mirar atrás.
De mirar quizás no me lanzara
habría vacilado mirando tus grandes ojos tristes
siniestros remordimientos me hubieran impedido ya
saltar al espacio
tocar la fría humedad del aire
el nocturno relente
y caer
como recién nacida
en la flotante superficie del bote
donde todo habría de continuar,
no se sabe adónde.
Si hubiera mirado atrás,
tus grandes ojos tristes
la vela suspendida
los cabos sueltos
las cámaras anegadas
como los recuerdos salados del mar.
Si hubiera mirado atrás,
tus grandes ojos tristes,
la vela mística suspendida
los cabos sueltos
las cámaras anegadas
como los recuerdos salados del mar.
Si hubiera mirado atrás.
"Sálvese quien pueda" gritaba el capitán
De haber mirado
de haber vuelto los ojos
como Eurídice
ya no podría saltar
pertenecería al pasado
anclada entre las redes del barco, tu capitán, el moho de las sillas
los versos que consumíamos en las noches de vigilia
tu pereza de saltar,
tu vergüenza de correr,
atrapada entre las hermosas lianas de los versos preferidos,
acaso no hubiera respirado más el aire salino
ni visto aparecer el sol;
era un caso de vida o muerte
"Sálvese quien pueda"
había gritado el capitán,
la vida era una hipótesis de salto,
quedarse, una muerte segura.
Cristina Peri rossi.

Stand inside your love

|

Tú y yo
Destinados a ser
Inmutables
Imposibles
Es el destino
Pura locura
Incalculable
Insoportable...
Pero por última vez,
Eres todo lo que quiero y pido
¡Tú eres todo lo que había soñado!
¿Quién no sería el único que amarás?
¿Quién no se quedaría dentro de tu amor?
Protegido y ser el amante de...
Un alma pura
Y hermosa...

No comprendas
No me sientas ahora
Yo respiraré
Por ambos los dos
Viaja por el mundo
Recorre los cielos
Tu hogar está aquí
Dentro en mi corazón
Y por primera vez
Siento que aunque he renacido en mi mente
Cambio el reparto como un niño con mística sabiduría
¿Quién no sería el único que amarás?
¿Quién no se quedaría dentro de tu amor?
Y por primera vez
Te estoy diciendo cuánto te necesito y sangro
Por cada movimiento y despertante sonido tuyo en mis instantes
Enredaré mi alambre alrededor de tu corazón
Y tu mente
¡Eres mía para siempre ahora!
¿Quién no sería el único que amaras y por el que tú vivieras?
¿Quién no se quedaría dentro de tu amor y moriría por ello?
¿Quién no sería el que tú amaras?



Smashing pumpkins.
|

Cómo decir que te quiero
Que creas en mi otra vez, de nuevo.
Que quiero creer en ti
Que recomencemos
Que esta herida no para de sangrar
Que quiero salvar lo “nuestro”
Cómo pedirte perdón y decir
(y que lo entiendas)
Que no soy perfecta
Que tengo ocho años
Que a veces destruyo lo que quiero
Cómo decirte que nadie me enseño a amar
Que quiero enmendar
Reconstruir
Lo que yo deconstruí
Cómo hacer que entiendas que eran mis torturas
las que no me dejaban respirar…
Cómo hacerte saber que tengo miedo
Que quiero mirar tus ojos
que no los apartes de los míos…
Que el tiempo no perdona
Que la memoria me condena
Que te recuerdo
Que me arrepiento…
Que mañana puede ser tarde
Y quizás ya no nos tendremos.



Melpómene.

El destierro

|
Vives dentro de mí, como la espina de una rosa clavada en mi mente, en mi alma y en mi corazón.


Hincas tus garras en mi corazón
y lo desgarras para luego
Morderlo, vomitarlo y volver a devorarlo.
yo hinco los dientes en tu cuello
y succiono tu vida,
Toda tu vida por dos pequeños orificios.

Estas muriendo,
yo te succiono la vida,
Estoy muriendo,
Tú me masticas el corazón.

Estamos muriendo.

Pero no siento dolor,
Tengo miedo.
Miedo de no poder mirarte otra vez a los ojos,
Miedo de no poder sentir tu respiración
Encontrándose con la mía para sentir que estamos vivos
Miedo de no poder amar tu ser otra vez.

Morimos.

Tu cuerpo ya no vive,
Igual que el mío,
Desde ahora en adelante
Sólo viviremos en una cáscara vacía
(Al menos yo)
Pues mi alma fue desterrada de su propio cuerpo…
Y tu al negarme desterraste la tuya.


Melpómene.

El tiempo no se detuvo

|

Deten el tiempo para mi
recuerdo cuando era feliz
me siento a verte sonreír
estás tan lejos para mi...


No, nadie detuvo el tiempo para mi
no hay felicidad
nunca fui feliz
sólo fueron vestigios los que sentí
y tu, sí estás tan lejos de mi
y no detuviste el tiempo
y no esbozaste sonrisa alguna.


Después de todo nunca sé
cuan diferente puedo ser
Perdiendo el tiempo en esperar
a que algún día pueda ahogar el odio


Ya estoy harta de vivir
harta de este mundo tan sombrío
que me devora a través de sus laberintos
Que me bebe hasta la última gota de sangre
Es la nada “su nada” la que me devora
es su nada la que me llena de odio.


Estoy harta
harta de ahogarme con la sal de mis ojos
Harta de soliloquiar
Ya estoy harta de vivir

Harta de esperar...


(Siento caer la sangre desde mis muñecas hasta la punta de mis dedos, el agua se infecta con mi fluido)



y te vas muriendo...


ya no estás para mi...
Melpómene.

Recuérdame

|

Recuérdame después de haberme ido
cuando, bajo la tierra silenciosa
no me alcance tu mano temblorosa
ni pueda desandar lo recorrido.


Recuérdame sin más cuando perdido
el sueño que soñaste, cual la rosa,
se deshoje, pues ya ninguna cosa,
promesa o ruego, llegará a mi oído.


Mas si me olvidas por un tiempo, amado,
al reparar en ello no te aflijas.
Si la muerte y los vermes han dejado


algún vestigio de mi pensamiento,
prefiero que me olvides si contento
estás a que me evoques y te aflijas.





Christina Georgina Rossetti.



Hoy sonó el teléfono

|

La injusticia existe,

existe todos los días de la (mi) vida.

Haces que me sienta exasperada y culpable por estar viva

o quizás nunca supe lo que es eso.

(nunca me lo hiciste saber)


Te gusta hacerme llorar,

(te encanta vomitarme encima)

disfrutas de la miseria,

(mi miseria humana)


Me das pena y yo también me la doy

(me siento culpable)

muerete, ya no me importa.

(tú ya me mataste)

llegó la hora, lo siento.

( no te irás conmigo a la tumba)


Hazme llorar una y mil veces

(estoy sedienta)

Hazme girones la piel

Puedes hacer lo quieras

Yo ya no estoy.

(para ti).


Ya todo murió.





Melpómene.

Malas son las palabras

|

A mi querido "veneno".

Llegue atrasada a juntarme con él porque estaba mi cabeza en otro cuerpo y tenía un dolor agradable que me recordaba lo que habíamos hecho el día anterior.

Él me miró de reojo y me tomo la mano

- No quiero ir a Mc. Donals, dije.
- Yo sí, quiero un helado y quiero pasar al baño, Contestó.

Me convenció (nunca he podido decirle que no) y caminamos hasta Mc. Donals.

Llegamos a ese odiado lugar y luego lengüeteando nuestros helados observamos como disfrutaban todos de su hamburguesa de RES (o sea, de cosa).

Él hablo mucho, yo sólo atiné a escuchar y a responder, casi automáticamente, que ganas de hacerle saber tantos sentimientos que tenía dentro, que ganas de haberle regalado todo de mí y nada. (Siempre pasa, él me dijo una vez, que era como una caja fuerte que no se podía abrir, tienen tantas combinaciones los números que uno se aburre de intentar encontrar la clave correcta… tiene razón)

Cuando terminamos de lengüetear, fuimos por “causalidad o casualidad” a una exposición en defensa del matrimonio, (cómico, los vestidos parecían batas).

Nos subimos a un transantiasco.

Me llevó después por ahí, por unas de esas calles bonitas de Providencia, Miguel ángel, Miguel Claro.

(Guanaco)

Y llegamos a su casa.

Estaba todo bien hasta que algo le dije, no me acuerdo muy bien, pero de seguro fue terrible, a veces soy vil con las palabras… lo maté quizás. (Se puede destruir mucho con las palabras, tanto se puede destruir).

Cambió, sí él cambió.

Me hablaba, pero ya no era lo mismo, me hablaba, pero no a mi, le hablaba a alguien que no existía. (No sé si alguna vez realmente existí)

Se decepcionó, quizás.

Anda a dejarme al metro, dije… y me llevó.

Durante el trayecto le pedí algo, algo que nunca pensé pedir a nadie. Perplejo quedó, hasta que llegamos al metro, no salió ningún mensaje de su boca, sólo me contemplo todo el tiempo, sólo me miró y dijo “chao, que estés bien”.

Yo entre al metro un poco triste,

Un poco, tanto que no me pude el cuerpo

Tanto, que deseé no existir.

Tanto, que deseé mi propia muerte.

(Melodramático, ¿no?)

Lo deseé tanto, que cuando tenía que llegar no llegué.

Tanto, que fui a donde no tenía que ir.

Y aquí estoy.

Muerta.
Melpómene.

Ella, él y yo

|
(Fotografía de Esteban Zabib)





Sabíamos que ninguno de nosotros podía con su propio corazón, sabíamos que ninguno de nosotros podía solo con el peso de esta ciudad.

A mis queridos “amigos” T. y P.

Íbamos caminando por unas de estas calles santiaguinas agitadas. Íbamos por Catedral o algo parecido, bajo los efectos más dulces del “pito” que nos habíamos fumado en el parque forestal. Íbamos rumbo a algún Bar o a cualquier cosa semejante, en donde se pudiera beber con “calma”. De pronto Ella se detuvo ante un kiosco y compró seis calugones Pelayo, nos regalo dos a cada uno y seguimos nuestro camino, saboreando el apacible calugón entre risas e “incoherencias”, hasta que llegamos, sí llegamos al famoso Bar, nos sentamos, ordenamos “algo” y de inmediato nos pusimos a “beber”, entre cada sorbo nos mirábamos: Ella y él, él y Ella, Ella y yo, yo y Ella…
Entre cada mirada, sentí que podía leer sus mentes, las suyas y la mía (…) yo sabía lo que me decían, porque igual me pasaba a mi “gracias por ser refugio, gracias por ayudarnos a sobrevivir”, sí eso decían sus ojos. En el fondo cada uno de nosotros sabía que dependía del otro. Sí, cada uno de nosotros sabía que a pesar del tiempo que había pasado, a pesar de todo el tiempo que habíamos estado separados, nos seguíamos necesitando y seguíamos siendo los mismos “infelices vacíos” de siempre.
Así, se nos pasó la hora entre trago y trago, entre mirada y mirada y entre “fotos”.
Yo mire el tiempo y me tenía que ir, así que tome mi “bolso” y mi “chaqueta de cótele”, me pare y dije:
- ¡Ya! me voy, los quiero.
Él me miro aturdido y no dijo ni una sola palabra.
Ella tiró de mi chaqueta, me miro desarmada y dijo:
- No te vayas todavía, no te vayas, ya me hiciste sufrir una vez ¿Te acuerdas? (Y se echó a llorar desconsolada).
Sí, yo lo recordaba perfectamente, lo había hecho, la había hecho sufrir, “Yo” había jugado con ella, así que tiré mis cosas, me senté junto a ella, la abrace y también me eché a llorar.






Melpómene.

Una canción desesperada

|





No me gusta cuando callas


y estás como ausente


No sé si no tienes nada que decir


o la raya de cocaína


se te subió a la cabeza.
“Aquella noche” 1996.
Cristina Peri Rossi.

Μελπομένη

|
Melpómene, the muse of Tragedy
by Elisabetta Sirani. 1638-1665



Yo camino sobre esas piedras
Camino donde mis pies pálidos sangran
Debajo de todos estos colores que bañan el mundo
Yo no soy color.

Estoy ausentada de la luz anhelando probar esa fruta de enna
La misma que comió Perséfone (pobre infeliz)
La misma que desprecié para no someterme a Hades.

Soy esa mujer trágica parida por la maldad,
Parida por el dolor,
Parida por los horrores más despreciados de la tierra.

Yo soy de esas que no encuentra consuelo en las puestas de sol.
Soy de esas que no encuentra consuelo en la fe
Soy de esas que inspiran a los desdichados dulcemente a escribir sus miserias.

Soy musa, musa de la tragedia.
Agredida por los que se creen fuertes
Despreciada por los soberbios
Escupida por los hipócritas que ocultan sus derrotas
Pisoteada por los que creen ser felices
Y amada por los débiles que se ahogan con su llanto.

Soy mujer, mujer que condena al vulgar,
Que esclaviza las almas.
Soy la misma que condenó a Penélope por su desdén
La misma que castigo a Afrodita
La misma que escupió a Zeus.

Soy la que cultiva flores de los que beben sangre
Y los destruye con la mirada severa
Soy sabia porque he visto, sé y conozco (conozco demasiado)
De ti, de mi, del mundo, de los hombres (pobres infelices).

Soy la madre de las sirenas y de las Gorgonas
Soy la madre de todos los desastres
Porque yo, sí ¡yo influí en Pandora!




Ce que je suis

|
(Fotografía de Robert Doisneau)

Yo tengo, yo tengo el derecho
yo tengo el derecho, también
de fallar, de fallar
hasta medir el precio,
pero ¿Qué es lo que me sucede?
yo rio hasta las lágrimas,
pero, ¿Qué es lo que me sucede?
yo duermo al borde de mi cama
¡oh como lamento! que no soy lo que soy
los muros tienen orejas
los muros me hablan demasiado
¡oh como detesto! yo no soy lo que soy
la luna que me vigila
la luna está en mi espalda
yo tengo el derecho
yo tengo el derecho, también
de burlarme, de burlarme
de agotar todos mis deseos,
pero ¿Qué es lo que me sucede?
Yo olvido, yo bebo, yo bebo el olvido,
pero ¿Qué es lo que me sucede?
yo duermo al borde de mi cama
¡oh como lamento! que no soy lo que soy
los muros tienen orejas
los muros me hablan demasiado
¡oh como lamento! yo no soy lo que soy
la luna que me vigila
la luna está en mi espalda
yo tengo el derecho
yo tengo el derecho, también
de conducir, de conducir a los hombres
al extremo de la noche
¡oh como detesto! yo no soy lo que soy,
la luna que me vigila
la luna está en mi espalda.


Holden (Traducido por Álvaro Prelle)

Ca fosgari

|

Te amo como mi semejante

mi igual, mi parecida

de esclava a esclava

parejas de la subersión

al orden domesticado

Te amo estas y otras noches

con las señas de identidad cambiadas

como alegremente cambiamos nuestra ropa

y tu vestido es el mío

y mis sandalias son las tuyas

como mi seno

es tu seno

y tus antepasados son las mías

Hacemos el amor incestuosamente

escandalizando a los peces

y a los buenos ciudadanos de este

y de todos los partidos.

A la mañana, en el desayuno

cuando las cosas lentamente vayan despertando

te llamaré por mi nombre

y tú contestarás

alegre

mi igual, mi hermana, mi semejante







Cristina Peri Rossi
"Lingüística General"