La mayor riqueza del ser humano la aprendí contigo

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Nunca quise ser como tú, sin embargo, nuestra sangre nos tira como dos cadenas fuertemente atadas. No quería tener tu mirada severa y transparente, no quería poseer tu belleza extravagante, tu autoritarismo o tus excusas para abandonarme y luchar por tu "libertad", no, yo no quería ser como tú y ahora que te vas, ahora que me dejas en paz y ya no tengo tus gritos en mi cabeza deseo más que nunca retenerte, pedirte que no me dejes sola, que me grites, que me golpees, que me contengas en tu pecho como esas pocas veces que lo hiciste cuando me viste destruida... pero claro, tú siempre tienes la razón, así como me lo dijiste con voz entrecortada en la micro "la mayor riqueza del ser humano es la libertad" y me miraste con los ojitos esperanzados antes de bajarte en el paradero 31. Yo quedé descolocada cuando dijiste que me amabas, creo que hace un par de años no brotaba esa palabra de tu boca (desde que me gradué de cuarto medio) y no atiné a decir nada más que "yo también te amo", luego te acercaste a la puerta y te despediste con el cuello lleno de lágrimas estancadas, balanceando tu mano de un lado a otro.
A la mañana siguiente me despertaste con tus maletas hechas, exactamente a las 7 de la mañana me miraste y me dijiste "ya me voy, por favor cuidate, cuidate mucho" y cerraste la puerta. Tus palabras sonaban a un "no me condenes". Luego, somnolienta tirada en la cama, me di vuelta, me tape con el cobertor hasta la cabeza y pensé "mamá no te preocupes, nunca te condenaría, porque la mayor riqueza del ser humano es el amor" y llore hasta que el sueño me volvió a vencer.


Melpómene.

1 comentarios:

renfield sonia dijo...

Estremecedora...
Aunque yo tambien creo que la mayor riqueza es la libertad... sin ella las elecciones que hacemos no tienen sentido...
Sin embargo la libertad no justifica la falta de compromiso, sino mas bien lo contrario.