Otra vez vuelves a huir

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Sigues susurrando con persistencia...
quieres que sea parte de ese mundo subterráneo lleno de gusanos tuyos,
quieres que junto a ti, me pudra en tu fosa llena de huesos corroídos,
vienes a buscarme y me obligas sin hacerlo a tomar un puñal, haces que lo entierre hasta perder los sentidos llenos de dolor incierto,
después cierras mis ojos...
¡que alma tan gélida! exclamas,
y vuelves a susurrar en mi oído que sólo vienes a redimir mis dolores,
te ves hermosa con tu mirada severa y yo cegada me hundo en tu silencio,
en tu vacío y en tus fuertes ganas de llevarme a esos valles negros...
Me tientas y haces que repudie la vida,
me ofreces el camino más bello (el más fácil, según los fuertes)
pregunto para asegurarme
¿muerte eres tú?
y sonríes pálidamente,
anhelando que corte antes de que el agua se enfríe...
y una vez ya mi piel hecha girones
vuelves a huir como bella cobarde que eres
y me dejas llena de cicatrices.



Melpómene.

3 comentarios:

J.Riaño dijo...

Sin palabras, lei algo relacionado con esto en Las intermitencias de la muerte de José Saramago en las que la muerte se terminaba enamorando de un hombre al que no era capaz de matar. Un abrazo

la chica del puente! dijo...

holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa,lei lo que me posteaste y gracias ,espero que el que no me hayas llamado sea por que estas bien y tu amiga cagapsiqui te haya servido de algo ,bueno cuidate mucho y ahi le estamos viendo le firma...le cote.....a ...la che italians.....

Ana dijo...

Si, a veces nos metemos en ese arrastre sin saber que hay cosas que no varían y sin saber que seguramente estemos contribuyendo a ello. Te vengo leyendo y últimamente se te lee muy triste, demasiado. Arriba, fuerza ahi!